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Domingo, 15 Abril 2018 21:01

LA OBSESIÓN POR LA PRODUCTIVIDAD, BARRERA FRECUENTE PARA LA COMPETITIVIDAD

Tanto en la academia, como en el sector empresarial, el concepto de productividad ha estado ligado a las mejores prácticas a nivel de manufactura, promoviendo que las líneas de producción sean aprovechadas a su máxima capacidad.

Ese precepto se orienta hacia lograr la disminución de los costos de producción, ya que se evitan los tiempos muertos en el proceso de manufactura, tales como la preparación y ajuste de las máquinas, y, por tanto, se logra una mayor aproximación a la capacidad teórica de las líneas.

Sin embargo, el contexto empresarial ha cambiado, y es indispensable evaluar la pertinencia de este enfoque bajo la dinámica actual.

Dentro de los cambios más representativos se encuentran:

• Customización de la producción: La elaboración de productos de acuerdo con características particulares solicitadas por los clientes.

• Innovación constante: Los modelos y diseños sufren rápidos ajustes que respondan al cambio en los hábitos de consumo, las nuevas tendencias y el crecimiento de la competencia a nivel global.

• Incremento de los costos de almacenamiento: La disminución de la oferta de tierras conduce a que las zonas de almacenamiento dentro de las ciudades y en sus inmediaciones, incrementen el costo de sus servicios.

• Elevado costo del capital: Las tasas de interés ofrecidas por el sistema financiero generan presión sobre el costo del capital de lenta rotación.

• Nuevas tecnologías: Procesos de producción individualizados como los generados por las impresoras 3D y 4D.

Lo anterior conduce a reevaluar el planteamiento del enfoque exclusivo por la productividad, ya que no necesariamente la producción en volumen va a lograr la mayor competitividad basada en un bajo costo.

Indudablemente por la vía de la producción en masa, serán inmejorables los indicadores que hagan relación con los tiempos muertos de producción, el aprovechamiento de la capacidad instalada y quizás se reduzca la presencia de activos fijos improductivos.

 

¿Pero, cuál debe ser el verdadero indicador por medir?

 

Para dar respuesta tengamos en cuenta los siguientes elementos, consecuencia de los elevados lotes de producción:

• Inventario inmovilizado: Excesos de mercancía que permanecen por largos periodos en las bodegas de la compañía, generando costos de almacenamiento y perdiendo valor.

Obsolescencia de la mercancía: Producir grandes lotes suele traer de la mano la sobre oferta de productos, los cuales, con el vertiginoso cambio de la tecnología y la permanente innovación por parte de las áreas de diseño y marketing, no lograrán salir en su totalidad de los estantes del almacén a las manos de los clientes.

• Costo del Capital: El dinero representado en esa mercancía suele hacer un hueco en las finanzas de la compañía al no lograr su oportuna salida al mercado, derivando ello en la necesidad de apalancar ese valor mediante créditos que naturalmente llevan ligado el costo de financiación.

• Disminución del servicio: Al poseer existencias de productos elaborados con anterioridad, las compañías tienden a intentar evacuar el inventario presente, antes de ofrecer a los clientes nuevas ofertas, conduciendo a que se proyecte una imagen de falta de innovación y competitividad.

Canibalización comercial: Algunas empresas conducen a canales de descuento los excesos de stock, estrategia que es fácilmente identificada por los clientes quienes desplazan sus momentos de compra hasta las temporadas de oferta.

 

Basados en estos elementos, es indispensable que para tomar las decisiones relacionadas con el tamaño de los lotes de producción, se tengan en cuenta los siguientes costos:

• Costo por unidad fabricada: Costo unitario por cada unidad producida

Costos de almacenamiento: Costo de bodegaje, protección, control y mantenimiento

Costos de oportunidad del capital: Valor relacionado con la financiación del capital inmovilizado.

Perdida de valor por obsolescencia: Porcentaje del valor proyectado que se debe deducir a raíz de la presencia de nuevos modelos y tecnologías.

A la sumatoria de estos valores se le denomina el Costo de transformación y gestión del stock.

Todo lo anterior plantea que las decisiones relacionadas con la producción e inventarios ya no son materia exclusiva de la gerencia de producción, sino que es indispensable que se combine su visión con la óptica de otras áreas de la empresa, tales como la gerencia comercial, la gerencia logística y financiera. De esta forma, se logrará determinar cuál es la estrategia para alcanzar costos competitivos en el mercado, así como los niveles y políticas de stocks a implementar.

Nota: Es importante anotar que para productos de consumo masivo cuya demanda presenta una alta certidumbre, que no tienen mayor afectación por aspectos de marketing, diseño y competencia, y los lotes de producción van ligados a una eficiente rotación de los inventarios, la productividad derivada de la producción en volumen, aportarán a lograr un verdadero bajo costo, consecuente con el mercado y segmento al cual atienden.

 

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Escrito por: Leonardo Mendoza S. - Director General SCCALA

Supply Chain Consulting & Logistics Administrator

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Modificado por última vez en Viernes, 05 Junio 2020 02:57

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