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Miércoles, 24 Marzo 2021 00:09

La cadena de suministros es clave para la seguridad alimentaria

Al inicio de la pandemia hubo problemas serios de desabastecimiento, en unos países más que en otros.

Tomado de: Especial E&N

Marzo 23 de 2.021

 

“En Guatemala, cuando hubo problemas de desabastecimiento hubo un incremento de la producción formal y tratamos de atender esa demanda adicional, pero también hubo mucho contrabando”, explica Enrique Lacs, director ejecutivo de la Gremial de Alimentos y Bebidas de la Cámara de Industria de Guatemala.

“Aunque 2020 significó importantes retos para la cadena de suministros y la planificación de producción, en general tuvimos un año con muy buena demanda de parte de los consumidores”, reconoce Jose Antonio Corrales, al frente de la guatemalteca Arrocera Los Corrales. A pocos días de cumplirse un año desde que se instaló la pandemia del COVID 19, el mercado está empezando a tener un patrón de demanda normal, bastante similar al de un año atrás.

“Sin duda, uno de los grandes retos del 2020, fue tanto la cadena de suministros, como la cadena para abastecer la demanda que recibimos en los meses en los que el país permaneció cerrado. Primero, tuvimos una fuerte demanda empujada por compras de pánico y acumulación de producto. Vimos góndolas vacías en supermercados y estuvimos exigiendo despacho de grandes pedidos para cubrir la demanda”, explica Corrales.

La emergencia sanitaria y el temor dieron como resultado una situación compleja para operar. “Como industria de alimentos nunca paramos operaciones, pero fue un gran reto producir en un contexto de incertidumbre, temor y exigencias sanitarias. Por ejemplo, cuando se dieron los primeros casos de Covid entre nuestros colaboradores, no teníamos acceso a pruebas rápidas. Tuvimos que enviar a mucha gente a la cuarentena preventiva. Eso nos puso en una situación muy complicada. Inmediatamente empezamos a suplir puestos de trabajo con personas externas y pusimos en práctica políticas para que quienes tienen conocimientos especializados no se juntaran en los mismos turnos y así proteger la seguridad y mantener la producción”, dice Corrales.

La alta demanda de productos requirió aumentar la producción y pedir que aceleraran la entrega de materias primas e insumos. Esto, en un contexto en el que las cadenas logísticas en el ámbito mundial tenían problemas. A partir de esta experiencia, los empresarios han replanteado la necesidad de desarrollar más suplidores locales.

“Tuvimos alta demanda de todos nuestros productos, pero uno en particular fue más requerido: la harina de maíz nixtamalizada”, comenta el arrocero. Durante los meses de encierro, la mayoría de tortillerías cerró y hubo mucho consumo del producto en casa. En ciertas líneas de productos Arrocera Los Corrales quedó con mayor demanda y les favoreció que hay más consumo de alimentos en casa. Si bien los restaurantes están operando, los consumidores todavía no están ciento por ciento tranquilos de salir a restaurantes y hoteles. Por esa razón, dice: “Facilitar la preparación de alimentos en casa y aportar variedad en cada menú se ha vuelto muy importante”.

En Guatemala, 2021 empezó bastante bien para las empresas del sector de alimentos y bebidas. Las fábricas ya cuentan con mejores prácticas de salud y seguridad ocupacional y mejores cadenas de distribución.

“En 2020, el Estado no estaba preparado. Por ello, los requisitos deben ser revisados y los procesos más ágiles. La cadena de suministros y el aumento de precios nos impactan y todavía lo harán en 2021”, incide el director ejecutivo de la gremial de Alimentos. Es urgente, dice Lacs, “fortalecer la cadena de suministros de alimentos y bebidas, y convertir la cadena de la industria agroalimentaria en una cadena básica, no solo por que genera en empleo, divisas, ingresos, sino por seguridad alimentaria y nutricional.

 

Llegaron Los cambios

En Costa Rica, las industrias hicieron “varios tipos de esfuerzos sobresalientes” para sortear un año tan complicado, expresa Mario Montero, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia).

Lo primero fue redoblar los esfuerzos y aplicar estándares de calidad e inocuidad para garantizar la promesa de inocuidad de los alimentos que salen al mercado; además, implementaron novedosos y más rigurosos estándares y protocolos para la detección y debida gestión de casos positivos entre los colaboradores de las empresas, “de manera tal, que la pandemia no produjera la suspensión de las actividades de producción, al mismo tiempo que se garantice la debida protección de todos los colaboradores”.

Así, con la aplicación de nuevos protocolos y formas de trabajo en planta buscaron garantizar las mejores prácticas de higiene personal, lavado de manos, distanciamiento social, protección de boca y ojos, ingreso de colaboradores en espacios de alto tránsito, ubicación de zonas de trabajo, etc.

En lo que se trefiere a la distancia social, todo el personal no esencial en el sistema de producción y distribución permaneció gran parte del año haciendo teletrabajo; y hubo suspensión de reuniones presenciales, locales e internacionales así como mayor utilización de las tecnologías de comunicación”, incide el ejecutivo costarricense.

 

Tomado de: Especial E&N

Marzo 23 de 2.021

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